lunes, julio 7

Chile en Buenos Aires

Vine a Buenos Aires buscando una calle. Bien pronto la encontré:

Seguí caminando hasta reconocer en la esquina esta otra:

Al fondo puede verse una fachada importante, ¿les es familiar?

Hagamos un acercamiento, entonces.


Así es:

Pocas veces se puede uno parar frente a un lugar donde hubo magia.

Mañana, Tucumán 846.

11 inconformes:

David Moreno dijo...

Excelente reseña gráfica...:D

Crater dijo...

Ooh que chido :D

Beto dijo...

Segurito de la emoción se te olvidó tocar el timbre. Nunca sabremos quién hubiera atendido.

Enrico dijo...

Ah sí, pues por mi casa vivía el Mago Frank fíjateeeeee. Pura envidia, eso si es ser fan de a devis. Suerte en el otro lado del mundo.

:::X@Vy::: dijo...

O_O!!

modo envidia "on"

chilangelina dijo...

Nononononononomames!!!!!!!!
Amiguiz, eres mi idolo.











(Ah, ahora entiendo! Que bueno que ya te envie mi direccion!)

Xerófilo dijo...

Eres una cuenta-cuentos gráfica

RRS

Mala Onda dijo...

Antes de que vayas tras Tucumán 846, y sabiendo de cuál cojeas, que sea sabido que Borges, aunque hijo de un anarquista de poltrona, bateaba, secretamente y no tan secretamente, de derecha (¡claro, era muy listo para hacer lo contrario!)

Vil Clinton dijo...

Siento que voy a llorar.

Taquero Narcosatánico dijo...

:*

Palbo dijo...

Mandíbula mecánica que indócil
baila, descolocada y entreabierta.
Articulando la madera fósil,
ruge con el crujido de las puertas

cierto muñeco con el ojo tieso
y mueca en otras épocas radiante.
Sin haber nunca dado un solo beso,
melancólico yace en un estante.

Los trazos que simulan ser cabello
no encierran sino penas sin color,
ignorantes del cielo, de lo bello.

Y, su estopa, cargada del dolor
de fingir que la vida es sólo aquello.
De no haber conocido un solo amor.